
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes una reforma de calado histórico que actualiza el Reglamento General de Circulación. Este texto supone un cambio radical de paradigma respecto a las últimas dos décadas: se abandona la visión clásica enfocada de forma exclusiva en la carretera y el vehículo para priorizar a las personas y los entornos urbanos.
Alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, la norma persigue una mejora directa de la salud pública, la sostenibilidad urbana y la acción por el clima.
Sin embargo, para el colectivo motero, esta actualización se traduce en un paquete normativo específico que altera de manera sustancial tanto sus derechos en la calzada como sus obligaciones de equipamiento.
Una de las medidas más esperadas y debatidas por las asociaciones de motoristas es ya una realidad estrictamente legal. La reforma introduce la autorización expresa para que las motocicletas circulen por el arcén derecho cuando existan situaciones de congestión del tráfico.
Esta maniobra, tradicionalmente prohibida, se regula ahora bajo estrictas condiciones de seguridad para evitar riesgos añadidos. Los motoristas no podrán superar la velocidad máxima de treinta kilómetros por hora durante su trayecto por el arcén y tendrán además la obligación de realizar la señalización previa del tramo correspondiente. Con este movimiento, Tráfico busca aportar fluidez a las retenciones y minimizar los peligros derivados de los alcances en parado.
FUENTE: Web ABC






