
La bola de remolque es un útil que cada vez se encuentra más en vehículos que no necesariamente tienen que ser caravanas. Así, es frecuente verla en transportes que movilizan bicicletas, pequeñas plataformas de carga o remolques ligeros. Aun así, su instalación requiere de unas normas estrictas y debe cumplir, de esta manera, una serie de requisitos. Por ello, no se basa simplemente en acudir al taller e instalarlo, sino que lleva un proceso más complejo.
Esta, además, tampoco es un accesorio barato. El precio, aunque depende de múltiples factores como el modelo del vehículo, el tipo de enganche elegido o de la complejidad de la instalación eléctrica, oscila entre los más de 200 euros y los 800 euros. Además, este incluye el dispositivo, el kit eléctrico y la mano de obra. Adicionalmente, y para completar los trámites legales mediante una inspección de la ITV, a la cifra hay que sumarle unos 40 euros.
¿Es obligatorio retirarla cuando no se usa?
La normativa española no obliga a desmontar una bola de remolque homologada cuando no está en uso. En cambio, si se trata de una bola desmontable y su presencia tapa la matrícula o las luces, deberá retirarse para evitar sanciones.
En cualquier caso, los especialistas recomiendan desmontarla cuando no vaya a utilizarse para evitar golpes al aparcar y reducir riesgos para peatones y ciclistas.
FUENTE: Web 20 minutos.






