
Cuando un conductor respeta la normativa de seguridad vial, no se ve envuelto en este tipo de situaciones. Sin embargo, por desgracia, los datos oficiales señalan que cientos de conductores son cazados bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva a diario, lo que indica que es una práctica que realizan miles de españoles.
En el caso de la alcoholemia, la cantidad de alcohol por litro en aire espirado distingue la cuantía de las multas y, a partir de superar los 0,6 mg/l, entra en juego el Código Penal, al igual que con cualquier positivo en el resto de drogas.
Estas consecuencias son inevitables en ese punto, pero la única forma de que el vehículo no sea inmovilizado en cualquier tipo de positivo es que uno de los pasajeros, con el permiso de conducir en regla y las pruebas de alcoholemia o drogas negativas, se ponga al volante del vehículo.
¿Cuáles son las distintas multas por alcoholemia?
Las sanciones por conducir con alcohol dependen del tipo de conductor y de la tasa detectada, dividiéndose entre la vía administrativa y la penal. Para los conductores en general, el límite administrativo comienza a partir de 0,25 mg/l en aire espirado, mientras que para profesionales y noveles este umbral se reduce a 0,15 mg/l. Las multas por superar alguno de estos límites van de los 301 a los 600 euros, la pérdida de entre 4 y 6 puntos del carnet y la posible suspensión del permiso de conducir por un periodo de hasta tres meses.
Cuando el consumo es más elevado y se superan los 0,60 mg/l en aire espirado, el hecho deja de ser una infracción administrativa para convertirse en un delito tipificado en el Código Penal.
En estos supuestos, el infractor se enfrenta a penas de prisión de tres a seis meses, o bien a una multa de seis a doce meses o a trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Además, el juez impondrá de forma obligatoria la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo que oscila entre uno y cuatro años.
FUENTE: Web 20 minutos.






