
La fiebre por la digitalización en el interior de los automóviles, con salpicaderos en los que poco a poco los botones físicos dejan paso a grandes pantallas, y herramientas como el navegador del coche o el sistema multimedia se controlan desde el teléfono móvil.
Esta tecnología ha alcanzado un punto crítico en el que el diseño futurista está poniendo en jaque la seguridad en la carretera. Manejar menús táctiles para ajustar la climatización o cambiar de emisora, sumado al uso continuado del teléfono móvil mientras se conduce, se ha convertido en una amenaza constante que supera incluso los riesgos asociados a los positivos por alcoholemia al volante.
La invasión de las interfaces digitales en el habitáculo obliga a apartar la mirada de la calzada en momentos decisivos, transformando acciones cotidianas en situaciones de máximo peligro.
Según revela el estudio internacional «Swipe. Tap. Crash.», elaborado por Allianz a través del Allianz Center for Technology (AZT), casi cuatro de cada diez conductores españoles (un 38%) admiten haber vivido una situación límite en el tráfico por culpa de distraerse con la pantalla táctil de su vehículo.
La compañía aseguradora advierte de que el desvío de la atención está detrás de uno de cada tres accidentes de tráfico, una cifra muy superior a la que reflejan las estadísticas oficiales. Las conclusiones del informe subrayan que perder de vista la carretera durante más de dos segundos multiplica exponencialmente el riesgo de siniestro, hasta el punto de que, en pruebas de simulación, un conductor distraído registra peores tiempos de reacción y mayor accidentabilidad que una persona con una tasa de alcohol de 0,8 g/l en sangre.
FUENTE: Web ABC.






