
En la era del vídeo viral, grabar una infracción de tráfico con el móvil y subirla a redes sociales ya no es solo una forma de exhibir una “hazaña”, ya que este puede convertirse en el punto de partida de una investigación oficial. En España, el GIAT (Grupo de Investigación y Análisis del Tráfico), dependiente de la Guardia Civil, monitoriza las redes sociales, recibe denuncias ciudadanas y actúa sobre vídeos que capturan infracciones o delitos viales. De hecho, en algún caso, una publicación ha servido para identificar a un conductor que hacía “drifting” en plena vía pública.
Pero eso no significa que cualquiera pueda denunciar formalmente una multa mediante un tuit o un vídeo y esta publicación tenga efecto de inmediato. Hay límites legales, criterios de admisión y procedimientos que los agentes deben respetar.
El GIAT ha evolucionado como unidad especializada dentro de la Agrupación de Tráfico. Su labor no se limita a patrullar carreteras: también rastrea internet, redes sociales y plataformas donde se publican vídeos o fotos de posibles infracciones. Utilizan herramientas como LINCE, una plataforma que permite filtrar búsquedas por palabras clave, geolocalización o patrones de comportamiento, con el fin de identificar contenido relevante.






