
A la hora de circular con nuestro vehículo, hay cuestiones que no podemos pasar por alto. Antes de arrancar el motor, debemos comprobar que el permiso de conducir está en vigor. También que el coche ha superado la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). No hay que olvidar que el usuario debe contar con un seguro obligatorio de responsabilidad civil. Y no menos importante: abonar periódicamente el Impuesto de Circulación.
Pero, ¿qué es el Impuesto de Circulación, también conocido como Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM)? ¿Cómo funciona este tributo que cada usuario debe abonar? ¿Cuál es la cuantía que hay que pagar y a qué administración le corresponde recaudar este dinero?
Imprescindible para circular
Lo primero que hay que saber es que el Impuesto de Circulación de un vehículo es un tributo obligatorio, que se aplica sobre todos los vehículos a motor. Este es imprescindible para que cualquier usuario pueda circular por las carreteras de todo el país. De lo contrario, no podrá hacerlo, según detalla la Dirección General de Tráfico (DGT).
Sin embargo, el Impuesto de Circulación presenta algunas singularidades. Aunque este es imprescindible para circular por cualquier carretera del país, se abona a la administración local. En concreto, donde el vehículo tenga su dirección fiscal a día 1 de enero del año en curso.
FUENTE: Web El diario.es





